Humanismo Cívico

La asignatura “Humanismo Cívico” se ubica entre las corrientes educativas de vanguardia, europeas y americanas, que plantean estas materias como espacios de reflexión universitaria sobre la responsabilidad social que la educación universitaria tiene, y cuyo objetivo es educar a ciudadanos socialmente responsables, activos y comprometidos.

La asignatura otorga un papel central a la defensa de la dignidad de la persona y al respeto por su libertad, desde una perspectiva humanista e interdisciplinar, contextualizada en una sociedad plural, democrática y multicultural. Este enfoque, basado en la dignidad del ser humano, sirve de hilo conductor para profundizar en cuestiones decisivas para la concepción de la ciudadanía. Este concepto de ciudadanía iría en línea con el modelo cívico republicano (también llamado “clásico” o “humanista cívico”) que defiende que el estado ideal se sostiene sobre dos pilares: una ciudadanía formada por hombres políticamente virtuosos y un modelo justo de gobierno, constituido en “república” (entendida como gobierno constitucional y no tiránico). Así entendida, la ciudadanía supone la existencia de obligaciones y virtud cívica: dimensión social de la persona, interculturalidad, justicia social y compromiso.

Básicamente, la finalidad de la asignatura es facilitar a los alumnos un entorno de aprendizaje reflexivo que sirva a su mejora y progreso personal, y les abra perspectivas socialmente transformadoras en las que puedan aplicar sus conocimientos y capacidades profesionales.

La educación, focalizada hacia el conocimiento técnico y especializado de los nuevos programas universitarios, permite que en la asignatura “Humanismo Cívico”, con su enfoque holístico −donde primero lo humano y luego el ciudadano del que ya hablaba Aristóteles−, junto con la acción social, y mediante la aplicación de metodologías como el aprendizaje y servicio (APS), se desarrollen y fomenten la reflexión y el pensamiento crítico, que deben ser consustanciales a toda educación universitaria.

El rol cívico y la responsabilidad social de la universidad son esenciales para entender el origen y el fundamento de esta asignatura, un concepto que proviene ya de la antigua Grecia y del pensamiento aristotélico. De acuerdo con Nussbaum (2005): “El ciudadano del mundo necesita conocer la historia y los hechos sociales” (pág. 117). La filósofa norteamericana, laureada con el Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2012, hace hincapié y clarifica que “las personas que cuentan con mucha información sobre otras formas de vida, aparte de las propias, todavía no están del todo preparadas para la ciudadanía” (pág. 117). Ya dijo Heráclito que “aprender sobre muchas cosas no da lugar al entendimiento”. Por esto, para fomentar la mejora de nuestro entorno, hay un tipo de metodologías y temáticas claves que hay que promover y desarrollar a través del currículum. Es aquí donde el desarrollo de las Humanidades juega un papel fundamental en el desarrollo de la formación universitaria. Pero no hablamos de unas Humanidades solo centradas en la acumulación de conocimiento, sino en su aplicabilidad a través del desarrollo del pensamiento crítico y la reflexión sobre situaciones actuales y sus posibles soluciones.

El IHS debe marcarse como objetivo prioritario formar a profesionales no sólo con un conocimiento y valoración del pasado, una acción y crítica del presente y una responsabilidad personal y social de futuro, sino también con una clara vocación de transferencia de dichos conocimientos, partiendo siempre de la base del respeto que merecen todos los seres humanos. En otras palabras: enseñando a los alumnos su responsabilidad en el uso del conocimiento, en aras a contribuir al desarrollo de la comunidad. “Humanismo Cívico” es una asignatura que ha de proporcionar y reflejar la transversalidad que posee y que le ha otorgado la USJ al incluirlo en los planes de estudios de todos sus grados.  Es por ello que ha de centrarse en dos grandes pilares, tal y como recoge el libro blanco, tanto desde las humanidades y la educación en valores, como desde el carácter social y práctico que a través de las metodologías y el modelo formativo la USJ pretende y por el que quiere distinguirse. El principal objetivo de esta asignatura sería, como dice Nussbaum (2000), “el cultivo de la humanidad”.

 

Objetivo de la materia

De la educación superior hoy en día se requiere que eduque a un ciudadano global comprometido con su realidad social, donde se le plantean retos no solo técnico-profesionales sino ético-morales y de compromiso activo. Estos retos, hoy más que nunca, están relacionados con la justicia social y con una visión abierta a diferentes culturas y a múltiples y diversas realidades.

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